• 3 de agosto de 2026

    Original disponible en: https://lutte-ouvriere.org/portail/editoriaux/menace-vient-immigres-ceuta-propres-dirigeants-196142.html

    La llegada de varias decenas de miles de jóvenes marroquíes a Ceuta, enclave español en el continente africano, ha provocado inmediatamente un estallido de mentiras. No solo la derecha y la extrema derecha, sino también la mayoría de los gobernantes europeos, a los que se unió Trump en Estados Unidos, han hablado de una “invasión” de la que habría que defenderse.

    El hecho de que haya habido un centenar de muertos no les ha hecho derramar ni una lágrima. Tampoco les ha importado que los migrantes tuvieran que estar horas y horas a la intemperie, sin más ropa que la que llevaban puesta, sin dinero ni acceso a un mínimo de higiene, expuestos a la violencia de los militares y de algunos habitantes. “Creíamos alcanzar el paraíso y nos encontramos en el infierno”, resumía uno de ellos antes de regresar a Marruecos, como hizo la gran mayoría.

    ¡Libertad de circulación para todos los trabajadores!

    Estos jóvenes, entre los que había muchos adolescentes de menos de 15 años, han querido huir de la pobreza y del desempleo, que en Marruecos afecta a casi la mitad de la juventud.

    Poder trabajar y cumplir así sus sueños era su único objetivo, el mismo que tienen todos los jóvenes de su edad en el mundo. La libertad de desplazarse y el derecho a instalarse allí donde los trabajadores puedan ganarse la vida debería ser un derecho elemental. ¡Que los jóvenes estén obligados a arriesgar la vida para conseguirlo es indignante!

    El presidente del gobierno español, Sánchez, anunció el envío de policías, militares y tanques, calificando la situación como “un ataque, una violación de la integridad territorial de España”. Pero ¿qué decir de la integridad del territorio marroquí, cuando las ciudades de Ceuta y Melilla son restos del colonialismo español?

    Todos los dirigentes europeos sabían perfectamente que esos miles de jóvenes no iban a poder acceder a España ni a la Unión Europea. Ceuta está sometida a un régimen excepcional por el que el acceso al resto de Europa es tan difícil como desde Marruecos. Aun así, Macron multiplicó por cinco el número de policías y gendarmes en la frontera franco‑española.

    Las mentiras de los dirigentes europeos

    La palma del cinismo se la lleva la primera ministra italiana de extrema derecha, Meloni, que anunció la suspensión de la libre circulación del espacio Schengen con respecto a España, pese a que Italia no comparte ninguna frontera con España. Casi todos los demás dirigentes de la Unión Europea siguieron el mismo camino. Todos mintieron deliberadamente porque están de acuerdo en presentar la inmigración como el principal peligro de nuestro tiempo. Pero es una maniobra de distracción tan despreciable como peligrosa, utilizada por la extrema derecha, campeona del repliegue nacionalista, y por muchos otros políticos.

    Todos quieren hacer creer a los trabajadores que los inmigrantes representan una amenaza, y que las fronteras pueden protegernos del desempleo y de la pobreza. Pero los verdaderos responsables del desempleo, la precariedad y los bajos salarios son, ante todo, las patronales. Y hacerlas retroceder depende exclusivamente de las luchas que los trabajadores sean capaces de llevar a cabo para enfrentarse a su voracidad. Quienes repiten que “no se puede acoger toda la miseria del mundo” defienden en realidad la resignación y quieren que aceptemos, como si fuera un destino inevitable, el estado catastrófico de los hospitales y de todos los servicios públicos más esenciales.

    Combatir a los verdaderos responsables de la miseria

    Los verdaderos responsables de la miseria, tanto en Francia como en los demás países, son los accionistas de los gigantes del CAC 40, cuyos beneficios aumentaron más de un 44 % durante el primer semestre de 2026, hasta alcanzar los 74.930 millones de euros. Una minoría de burgueses inmensamente ricos, 153 familias multimillonarias, acapara la riqueza producida por millones de trabajadores. Una minoría de capitalistas, con los gobernantes a su servicio, organiza la explotación de todos los pueblos y el saqueo de los recursos de los países pobres. Sus rivalidades y sus guerras destruyen regiones enteras del mundo y las convierten en lugares inhabitables.

    Todo esto es lo que quieren que olvidemos poniendo la inmigración como cabeza de turco. Garantizar a todos una vida a la altura de las inmensas posibilidades que encierra la sociedad solo será posible derribando el capitalismo. Sin importar su nacionalidad, origen o religión, los trabajadores tienen que rechazar las divisiones para poder luchar conjuntamente contra sus explotadores.

  • 29 de julio de 2026

    Original publicado en: https://lutte-ouvriere.org/portail/

    Desde el 1 de julio, una gran parte de los trabajadores de Airbus en España estaba en huelga. Esta fue suspendida el 24 de julio por decisión de un sindicato, en contra de la voluntad de los huelguistas.

    Desde el franquismo, existe una serie de barreras legales destinadas a limitar las huelgas, entre ellas la obligación de que un sindicato registre un preaviso de huelga. En Airbus, fue bajo la presión de los trabajadores como el sindicato SIPA se vio obligado a presentar un preaviso de huelga del 1 al 31 de julio. Seguramente SIPA no imaginaba que la huelga tendría tanto éxito en la planta de Getafe y que se extendería a las dos fábricas de Sevilla, así como a las de Illescas, Albacete y Cádiz.

    Desde el 1 de julio, la huelga no había hecho más que fortalecerse. El 16 de julio, una impresionante manifestación en Getafe reunió al menos a 4.000 trabajadores. El 23 de julio fue el turno de los trabajadores de Sevilla y Cádiz, que se manifestaron conjuntamente. Durante la tercera semana de huelga, las asambleas seguían siendo multitudinarias y los piquetes continuaban siendo muy numerosos. El principal tema de debate era cómo reanudar la huelga tras el parón de las vacaciones de principios de agosto.

    Sin embargo, en la madrugada del 22 de julio, dos de los sindicatos implicados en la huelga, SIPA y ATP, firmaron junto con Comisiones Obreras un preacuerdo con la dirección, a espaldas de los huelguistas. Evidentemente, estos sindicatos intentaron presentarlo como una victoria: una subida salarial del 5 % en 2026 y otro 5 % en 2027, una prima de 2.000 euros, la promesa de tener en cuenta la inflación a partir de 2028 y el mantenimiento de los dos días de teletrabajo. Sin embargo, los huelguistas ya habían rechazado ese acuerdo en asamblea porque estaba muy lejos de compensar la pérdida de poder adquisitivo sufrida desde 2020 y, sobre todo, porque no estaba a la altura de la fuerza que había adquirido el movimiento. Pero, peor aún que aceptar un acuerdo insuficiente, SIPA retiró el preaviso de huelga, haciendo que la huelga pasara a ser ilegal.

    La traición de SIPA y ATP fue vivida como un auténtico golpe, ya que iba en contra del funcionamiento democrático de la huelga. El 23 de julio por la mañana, mucha gente acudió al piquete y debatió sobre la traición de la noche anterior. Los delegados de SIPA tuvieron que dar explicaciones ante la asamblea y fueron insultados, llamados «ratas» y «vendidos».

    Estas maniobras, llevadas a cabo por la dirección con la complicidad de estos sindicatos, permitieron reanudar el trabajo en contra de la voluntad de los huelguistas. Después recurrieron a una supuesta democracia convocando un referéndum sobre el acuerdo en el que podían votar todos los empleados, incluidos quienes no habían participado en la huelga. El 24 de julio, el 80 % de los trabajadores acudió a votar. En el centro de Getafe hubo colas de hasta dos horas. Finalmente, en el conjunto de las fábricas, el «No» se impuso.

    A pesar de ese resultado, la legislación española, diseñada para favorecer a la patronal, impide actualmente volver a convocar una huelga legal. Por el momento, los trabajadores no se sienten en condiciones de sobrepasar esas barreras.

    Aun así, no han dicho su última palabra. La indignación sigue presente y muchos se preguntan cómo continuar la lucha a la vuelta de las vacaciones. Esta traición ha dejado un sabor amargo, aunque muchos huelguistas se sienten orgullosos de haber logrado organizar colectivamente el movimiento, siendo numerosos y permaneciendo unidos. Esta huelga demuestra la enorme importancia de poder controlar un movimiento de principio a fin, no solo mediante asambleas democráticas, sino también creando una auténtica dirección, elegida y controlada por los propios huelguistas, que responda únicamente a los intereses del movimiento.

  • 15 de julio de 2026

    Publicado en https://lutte-ouvriere.org/portail/

    Desde el 1 de julio, los trabajadores de Airbus en España están en huelga. Esta comenzó en Getafe, cerca de Madrid, en la mayor fábrica del grupo, donde trabajan 9.000 personas.

    Desde hace años, la dirección viene atacando las condiciones de trabajo: las bajas por enfermedad ya no se pagan íntegramente, las vacaciones se imponen en agosto y se ha prohibido a los obreros el acceso al comedor de la empresa. La empresa propuso una subida salarial del 3 %, algo que fue considerado ridículo teniendo en cuenta la inflación y los beneficios históricos de la compañía: 5.200 millones de euros en 2025. Por último, el pasado mes de abril, Guillaume Faury, consejero delegado de Airbus, anunció que los días de teletrabajo se reducirían a uno por semana. Esa fue la gota que colmó un vaso que ya estaba demasiado lleno.

    Iniciada el 1 de julio, la huelga fue rápidamente un éxito, aunque los sindicatos mayoritarios se opusieron a ella. Comisiones Obreras, sindicato mayoritario entre los obreros, declaró que «la huelga no debía ser un fin en sí mismo» y que podría convocarse, pero solo a partir del 7 de septiembre. Eso no desanimó a los huelguistas. Ante el éxito del movimiento, algunos sindicatos como la CGT, la UGT y SIPA acabaron brindándole su apoyo bajo la presión de sus afiliados.

    Muchos trabajadores participan por primera vez en una huelga y han tenido que organizarse por sí mismos. Es sobre todo en las asambleas diarias donde se toman las decisiones y se votan las reivindicaciones. Ya desde el 3 de julio, los trabajadores de oficinas en huelga intentaron convencer a los obreros de que se unieran al movimiento organizando asambleas a las 10 de la mañana, coincidiendo con su descanso. Desde el 9 de julio, numerosos obreros se sumaron a la huelga. Esto ha servido para estrechar la unidad entre trabajadores de oficina, técnicos y obreros de producción.

    Desde el comienzo, las asambleas han contado con una participación masiva. Los trabajadores corean «esto no se para» y todos tienen claro que la unidad frente a la dirección es su mejor arma. Se organizan en grupos de trabajo para llevar adelante las distintas tareas necesarias. El primer grupo fue el encargado del equipo de sonido, lo que permitió mejorar considerablemente la calidad de las intervenciones en la asamblea del día siguiente. También se está elaborando un pliego de reivindicaciones que será debatido y aprobado en asamblea antes de entregarlo a la dirección. Entre otras demandas, los huelguistas reclaman una subida salarial del 9 %, el respeto al pago íntegro de las bajas por enfermedad y una mayor flexibilidad para disfrutar de las vacaciones.

    Como consecuencia de la movilización en Getafe, las demás fábricas de Airbus en España (situadas en Sevilla, Cádiz y Albacete) comenzaron a sumarse al movimiento, organizando asambleas y votando a mano alzada la convocatoria de huelga. Illescas, la planta de la provincia de Toledo, fue la última en incorporarse. También se planteó la celebración de una manifestación estatal el 27 de julio, que reuniría a trabajadores de todos los centros.

    El desenlace de la movilización dependerá de la capacidad de los trabajadores para dirigir el movimiento, tal y como han empezado a hacerlo en Getafe, y de mantener la unidad que ha permitido extender la huelga al conjunto de la empresa.

    ¡Viva la lucha de los trabajadores de Airbus!

  • 3 de julio de 2026

    La destrucción del terremoto que sacudió el pasado miércoles 24 Venezuela no tiene precedentes en la historia reciente del país. Aún no conocemos la magnitud de víctimas que se ha cobrado el terremoto, porque continúan la mayoría sepultadas. Pero se habla de 50.000 desaparecidos, aparte de los más de 2.000 muertos encontrados.

    Se repite la tragedia que ocurre cada vez que un desastre natural arrasa un país pobre, como aún recordamos el desastre del terremoto de 2010 en Haití. Lo que en un país rico y con infraestructuras preparadas, como Japón, no tendría por qué acarrear víctimas, en Venezuela ha sido un caos.

    Desde el principio la población se ha volcado en el rescate trabajando sin descanso y a pesar de la falta de medios necesarios para el rescate de personas atrapadas.  Denuncian la falta de profesionales y maquinaria necesaria para levantar y romper escombros. Incluso hay voluntarios que denuncian llenos de rabia que aún haya militares portando fusiles en vez de palas.

    El desastre natural se agrava por la falta de infraestructuras preparadas en edificios viejos, construidos en zonas de riesgo de derrumbe, y también por la falta de capacidad del Estado para las labores de rescate. Despierta la rabia, desesperación y frustración de las personas que tienen a sus seres queridos aún sepultados, sin poder hacer nada.

    Es difícil de creer que en el año 2026, mientras se realizan viajes privados al espacio, y se invierte más y más en industria bélica, no se pueda hacer más por ayudar a prevenir estas catástrofes o ayudar en el rescate.

    EEUU de hecho tiene bajo tutela Venezuela desde que capturaron a Maduro en enero. Y es para cuestionarse qué está haciendo el país más rico y con más poder del mundo frente a la tragedia. Mientras que para la invasión y bombardeos del 3 de enero invirtió más de 3.000 millones de dólares, para ayuda humanitaria por el terremoto ha invertido 300 millones, es decir, 10 veces menos que para la invasión militar. Además, han permitido levantar temporalmente solo ciertas sanciones a Venezuela para poder permitir la entrada de material de primera necesidad. Para los dirigentes del mundo la prioridad es el petróleo, nunca las vidas de los pobres.

    Es para preguntarse en qué planeta vivimos. ¿Por qué, en un mundo en el que se internacionaliza la industria, comercio, incluso la guerra, no es posible mandar los medios necesarios a Venezuela para sacar a personas que agonizan bajo los escombros? 

    No podemos esperar más de los gobiernos imperialistas, cuya preocupación es saquear a terceros países y solo tienen desprecio para su población. De poco sirven también las donaciones de millonarios como Florentino Pérez, que son fruto del mismo sistema económico que genera una desigualdad galopante y que deja a la mayor parte de la población mundial vulnerable a las catástrofes.

    Como en otros desastres naturales, ha sido la base de población la que ha demostrado ser capaz de, contra todo, llevar la iniciativa en la ayuda y el rescate. Demuestran que como sociedad necesitamos organizar nosotros, los trabajadores de a pie, la economía y todos los medios del Estado. Nosotros queremos ponerlos a funcionar para salvar vidas y no para matarlas en guerras.

    Nuevos rumores de ERTE en Stellantis: las palabras de la dirección no valen nada

    Se escucha que en enero va a haber un ERTE. Un día la empresa nos hace creer que va a salvar puestos de trabajo y al día siguiente hace lo contrario, como es costumbre en la cultura empresarial. Lo único seguro en todo esto es que no nos podemos fiar de la palabra de la dirección para conservar los empleos.

  • 16 de junio de 2023

    La empresa SpaceX, ha salido al mercado de valores, convirtiendo a Elon Musk en el primer billonario de la historia, con una fortuna de 12 ceros en su cuenta. Si ganáramos durante 700 millones de años el SMI ni siquiera llegaríamos a esta cifra. Él solo, posee más riqueza que el 46% más pobre de la población mundial.

    Los últimos informes muestran que el 0,001% más rico del mundo, controla 3 veces más riqueza que la mitad de la humanidad. Es una locura. Sobre todo porque para que ese nivel absurdo de riqueza se concentre en pocas manos, es necesario que la gran mayoría de los trabajadores en el mundo vivan con cada vez mayores carencias. Los billones no aparecen en la cuenta de Musk y compañía por arte de magia, son fruto de la explotación de trabajadores de todo el mundo.

    Podemos pararnos a imaginar qué podríamos hacer con esa inmensa fortuna, seguro que no nos faltan ideas. Acabar con el hambre en el mundo, disfrutar de una sanidad de calidad, poder darle a los ancianos, niños y enfermos unos cuidados dignos, disponer de casas para todos… Lo más necesario y natural de la vida, para el capitalismo es imposible.

    Lo natural para el capitalismo es la desigualdad extrema, pero así está cavando su propia tumba. Cada vez somos más trabajadores en todo el mundo unidos en un mismo interés, contra una cada vez más pequeña y elitista burguesía. Tal vez por eso Musk, en vez de retirarse a una isla a gastar sus millones, se esfuerza tanto en promover entre nosotros las ideas racistas y de extrema derecha. Tienen miedo de lo que los trabajadores unidos podemos conquistar.


  • 16 de junio de 2026


    La semana pasada tuvimos el privilegio de recibir la visita de “su santidad” el Papa. Aunque puede ser entretenido sentir que estamos en la Edad Media en estas ceremonias con los reyes y el Papa, no sabemos  si vale la pena el gasto público y bloquear la ciudad por tres días.

    Pero lo más curioso es que ahora va a resultar que el Papa es la figura referente para el progresismo mundial. Esto si que no lo veíamos venir. Cómo de podrido está el mundo y cuán faltos estamos de referentes los trabajadores, que es capaz de destacarse como progresista un tipo que está a la cabeza de una organización plagada de abusadores de niños, militantes contra el aborto, el divorcio y la homosexualidad…

    Esa iglesia que siempre ha estado del lado de los poderosos. Aquí en España la conocemos bien, y no podemos olvidar que desde el principio han formado alianza con industriales y señoritos y fue un pilar de la dictadura para reprimir a los trabajadores. Aman a los pobres, sí, pero los quieren pobres y callados, no les gusta el pobre que se rebela contra su miseria.

    Es comprensible que en un mundo sumido en la guerra y cacerías racistas como las que están ocurriendo ahora en Belfast, cualquier declaración humanitaria, de solidaridad, pueda reconfortar. Pero viniendo de la Iglesia, solo puede ser una hipocresía. De nada sirve llamar a la fraternidad, a la solidaridad con los migrantes o declararse contra la guerra sin condenar y luchar contra el capitalismo que crea estos problemas.

  • 4 de junio de 2026

    Desde principios de abril, en Bolivia se extienden las movilizaciones populares. Las protestas comenzaron por la aprobación de una ley en el Senado, la Ley 1720, que abría las puertas a las grandes empresas para comprar y dejar sin tierras a los pequeños campesinos, en su mayoría indígenas. Cientos de indígenas comenzaron en ese momento una marcha hacia la capital, para exigir la eliminación de la ley.

    Esta ola de movilizaciones pronto fue más allá y se ha extendido entre la población. Se suman multitud de protestas contra la crisis, que se ha agravado desde 2023. Las clases populares sufren el altísimo coste de la vida, la escasez o la mala calidad de la gasolina, que llega a romper los motores de los coches.

    Han salido a protestar en una huelga indefinida agrupaciones de trabajadores industriales, de mineros, de campesinos, de profesores, etc. que piden aumentos del 30% del salario, una reforma agraria y la dimisión del presidente. Estos han tomado las calles: cortan multitud de carreteras impidiendo el paso de suministros a la capital, incluso impiden aterrizar aviones mandados desde Argentina para apoyar al gobierno.

    La policía reprime duramente a los manifestantes, y el gobierno ya ha aprobado una ley que le permite movilizar al ejército y declarar el estado de excepción ante las protestas. En Bolivia como en todo el mundo, el mayor peligro para los que se enriquecen gracias a los trabajadores son nuestras luchas.

    Y para nosotros, esta puede ser nuestra mayor inspiración, trabajadores como nosotros que en cualquier parte del mundo deciden pelear.

  • 4 de junio de 2026

    Por muy acostumbrados que estemos a la corrupción de los políticos y empresarios, no deja de ser indignante. Y tanto más cuando estos listos lo hacen asociados al nombre del “socialismo”. Es verdad que se dice desde hace tiempo que el Partido Socialista Obrero Español debería quitarse la S y la O de sus siglas. Pero a veces, sobre todo frente a la derecha tan sumamente retrógrada y también corrupta que tenemos, intentan convencernos de que esa izquierda es el mal menor (porque “bien”, sabemos todos que no es una opción).

    Muchas voces -la primera la del gobierno- se alzan denunciando que la investigación a Zapatero es una trama contra el gobierno y el PSOE. Pero más allá de si lo es o no; incluso si lo es, nos están enseñando qué clase de persona es el expresidente socialista. Ya en 2008 tuvo la oportunidad de retratarse, haciendo tragar la peor crisis de la historia reciente a los trabajadores.

    Intentan hacernos creer que son de los nuestros, ganar nuestra confianza para hacer carrera, conseguir su puesto en el congreso y expandir sus negocios. Y con la inflación por las nubes y la vivienda imposible, es normal la rabia y la decepción de tantos que confían en un gobierno más progresista. Pero esta gente no puede estar más lejos de ser uno de nosotros ¿a qué trabajador le puede resultar familiar la imagen de las joyas guardadas en la caja fuerte de Zapatero?

    Esto no es ni siquiera la punta del iceberg. Siempre que se habla de corrupción se tapa a los corruptores, a los empresarios, que quedan indemnes. Y si hay que hablar de corrupción, podemos empezar por el sistema capitalista, corrupto desde la raíz, que por el mero hecho de heredar, le da al patrón el poder de enriquecerse ejerciendo una dictadura permanente sobre la plantilla: decidir los minutos de descanso, si libramos el finde o no, si este mes cobramos las horas extra o no, si mañana nos quedamos sin trabajo y, al final, si comemos o nos toca ponernos a dieta.

    Amancio Ortega o la familia Peugeot no necesitan cometer ninguna ilegalidad para enriquecerse robando el fruto de nuestro trabajo colectivo. ¿Por qué se condena la corrupción política pero la que nos aplasta a diario es aceptable? Es hora de deshacerse de estos parásitos de la sociedad, corruptos y corruptores.

  • 18 de mayo de 2026

    La guerra iniciada por Estados Unidos en Irán ha tenido inmensos impactos en la economía que llevamos viendo desde el principio. Los precios del diésel y la gasolina se han disparado. El diésel a día de hoy ronda los 1’73€/litro y la gasolina 1’56€/litro. También han subido los precios del gas y la electricidad, además del precio de la cesta de la compra.

    Ante estas subidas, el gobierno aprobó algunas medidas tímidas. Además de subvenciones a empresas del sector del transporte y a los agricultores, se bajó el IVA de la electricidad y el gas, además del de los carburantes.

    El gobierno ha decidido volver a subir el IVA de la electricidad y el gas a partir de junio, con la excusa de que la inflación se redujo al 3,2% en abril con respecto al 3,4% de marzo. Aunque esta no es más que una excusa barata. Los precios no han bajado un 3,2%, sino que siguen subiendo pero a un ritmo menor (un 0,2% menos que el mes pasado). 

    Sin embargo, de momento no volverán a aumentar los impuestos sobre la producción de energía eléctrica ni los de hidrocarburos, que son los que pagan las empresas. Para sorpresa de pocos, quienes seguimos pagando las subidas de precios somos los trabajadores.

    Pero la subida de precios no es solo cosa del gobierno. Centrarse solo en los impuestos es no ver la gran parte del problema. Si los precios han subido, no es porque el mercado haga que suban mágicamente. 

    En la prensa y en las noticias se habla de los mercados, pero detrás de esos mercados no hay una fuerza imposible de controlar, ni una ley natural. Detrás de todas esas subidas de precio están las grandes empresas que alzan los precios voluntariamente para embolsarse beneficios millonarios haciendo negocio con las guerras.

    Tenemos el ejemplo de Repsol en España, que ha facturado un 157% más que el año pasado en el primer trimestre de 2026 gracias a la guerra de Irán. Y no solo las petroleras, las empresas energéticas, como Naturgy, también han generado beneficios extraordinarios gracias a que la situación mundial cada vez empeora más para millones de personas. 

    Las guerras son una oportunidad de oro para algunos pocos que se aprovechan de ellas. Para ellos, poco importa la democracia o los derechos humanos en nombre de los que nuestros países hacen esas guerras, lo importante es el bolsillo.

    En todo este escenario, es difícil creerse el discurso contra la guerra del gobierno, que al mismo tiempo que se opone a la guerra, apoya los beneficios de empresas que se lucran gracias a ella.

    Lo más básico sería confiscar todos los beneficios hechos gracias a la guerra, y ponerlos al servicio de nuestras necesidades, que sirvan para financiar la sanidad, la educación, etc. El gobierno no va a interponerse en las ganancias de los capitalistas, tendremos que ser los trabajadores organizados los que nos preparemos para hacerlo.

    El mismo perro con distinto collar

    Stellantis anuncia que la planta de Villaverde fabricará modelos de Leapmotor, pasando a manos de su empresa conjunta. 

    Antes era el cuento de la competencia china, ahora nos contarán el cuento de que les importa la fábrica. Lo único claro es que se organizan bien para defender sus beneficios.

    Tendremos que hacer igual los trabajadores para defender lo que es nuestro.  Empresa china o no, con Stellantis o con Leapmotor, lo que hace falta son sueldos que nos permitan vivir bien y trabajos fijos con garantías, ¡organicémonos para defenderlos!

  • El 1 de mayo, en sus orígenes en 1889, se planteó como un día de lucha conjunta para los trabajadores de todo el mundo. Desde entonces, este día ha sido una jornada de reivindicaciones mundiales, que unían a toda la clase trabajadora como una misma clase internacional, con los mismos intereses.

    Pero, ¿qué significa el 1 de mayo hoy?

    En la actualidad nos enfrentamos a un retroceso en nuestras condiciones de vida. Los salarios se mantienen bajos y a duras penas alcanzan para lo necesario mientras aumenta la inflación, reportando beneficios millonarios a un puñado de capitalistas; para la gran mayoría de la juventud la independencia es una perspectiva imposible; y los servicios públicos se deterioran cada vez más, con la asfixia de la educación pública y la privatización de la sanidad. Incluso la jornada de 8 horas- que fue la reivindicación principal del 1 de mayo- no está garantizada. Basta pensar en todos aquellos que se ven obligados a alargar mucho más su jornada haciendo horas extraordinarias o con varios trabajos.

    Sin embargo, este retroceso no se da únicamente en nuestras condiciones de vida. El sistema capitalista se ahoga cada vez más en una crisis.

    Alrededor del globo se generalizan las guerras. A diario, hay nuevos anuncios que nos hacen preguntarnos qué va a ser de este mundo. La guerra ya está presente en Irán, Líbano u otros países y ha causado miles de muertos y desplazados, sin hablar de zonas como el sur de Líbano o Beirut, su capital, que han sido convertidas en ruinas. Esta masacre también la hemos visto en Palestina, donde el estado de Israel ha asesinado a decenas de miles de palestinos y ha asolado Gaza.

    Los países imperialistas hacen y declaran la guerra, condenando a la muerte a centenas de miles de trabajadores, mientras los grandes capitalistas se llenan los bolsillos aprovechándose de la especulación en los mercados, de las nuevas materias primas a las que tienen acceso o del control de rutas comerciales.

    En nuestros países, también empieza a calar la idea de la guerra. Por todas partes nos bombardean con ideas nacionalistas. En Alemania o Francia se ofrece a los jóvenes hacer el servicio militar; con la guerra de Ucrania escuchamos que había que defender Europa contra el enemigo ruso; aparecen también propuestas de un ejército europeo… Cada vez más propaganda habla de la defensa de la “patria”.

    A todo esto, le sumamos el aumento por todo el mundo de ideas de extrema derecha, que también refuerzan el nacionalismo más asqueroso. Recientemente, en Extremadura y Aragón, los pactos que hablan de la “prioridad nacional” en las ayudas, y la lluvia de propuestas para frenar la inmigración y contra los migrantes. Pero también a nivel internacional, por ejemplo con el ICE y sus cazas de migrantes en EEUU.

    Precisamente hoy en día, frente al aumento de las ideas racistas y nacionalistas, defendemos que el internacionalismo es una cuestión de supervivencia para los trabajadores del mundo entero. 

    El capitalismo, cada vez más en decadencia, significa un futuro de guerras y de empeoramiento de nuestras condiciones. Si queremos acabar con él, el único camino que podemos encontrar es la lucha de la clase obrera a nivel mundial. Los trabajadores, por nuestro papel económico en la sociedad, porque nada funcionaría sin nosotros, tenemos la fuerza de cambiar la sociedad. La clase obrera, además, ha demostrado históricamente de lo que es capaz cuando lucha: el ejemplo más grande lo tenemos en la revolución rusa, donde los trabajadores consiguieron conquistar el poder y gestionar la sociedad. 

    Por todo ello, es necesario defender hoy en día que los trabajadores de todos los países y de todas las nacionalidades tenemos unos intereses comunes, que formamos una clase mundial capaz de transformar el mundo y acabar con la sociedad capitalista. 

    “Trabajadores del mundo, ¡unámonos!”. Hoy más que nunca, ¡Viva el internacionalismo obrero y viva el Primero de mayo!