15 de julio de 2026

Publicado en https://lutte-ouvriere.org/portail/

Desde el 1 de julio, los trabajadores de Airbus en España están en huelga. Esta comenzó en Getafe, cerca de Madrid, en la mayor fábrica del grupo, donde trabajan 9.000 personas.

Desde hace años, la dirección viene atacando las condiciones de trabajo: las bajas por enfermedad ya no se pagan íntegramente, las vacaciones se imponen en agosto y se ha prohibido a los obreros el acceso al comedor de la empresa. La empresa propuso una subida salarial del 3 %, algo que fue considerado ridículo teniendo en cuenta la inflación y los beneficios históricos de la compañía: 5.200 millones de euros en 2025. Por último, el pasado mes de abril, Guillaume Faury, consejero delegado de Airbus, anunció que los días de teletrabajo se reducirían a uno por semana. Esa fue la gota que colmó un vaso que ya estaba demasiado lleno.

Iniciada el 1 de julio, la huelga fue rápidamente un éxito, aunque los sindicatos mayoritarios se opusieron a ella. Comisiones Obreras, sindicato mayoritario entre los obreros, declaró que «la huelga no debía ser un fin en sí mismo» y que podría convocarse, pero solo a partir del 7 de septiembre. Eso no desanimó a los huelguistas. Ante el éxito del movimiento, algunos sindicatos como la CGT, la UGT y SIPA acabaron brindándole su apoyo bajo la presión de sus afiliados.

Muchos trabajadores participan por primera vez en una huelga y han tenido que organizarse por sí mismos. Es sobre todo en las asambleas diarias donde se toman las decisiones y se votan las reivindicaciones. Ya desde el 3 de julio, los trabajadores de oficinas en huelga intentaron convencer a los obreros de que se unieran al movimiento organizando asambleas a las 10 de la mañana, coincidiendo con su descanso. Desde el 9 de julio, numerosos obreros se sumaron a la huelga. Esto ha servido para estrechar la unidad entre trabajadores de oficina, técnicos y obreros de producción.

Desde el comienzo, las asambleas han contado con una participación masiva. Los trabajadores corean «esto no se para» y todos tienen claro que la unidad frente a la dirección es su mejor arma. Se organizan en grupos de trabajo para llevar adelante las distintas tareas necesarias. El primer grupo fue el encargado del equipo de sonido, lo que permitió mejorar considerablemente la calidad de las intervenciones en la asamblea del día siguiente. También se está elaborando un pliego de reivindicaciones que será debatido y aprobado en asamblea antes de entregarlo a la dirección. Entre otras demandas, los huelguistas reclaman una subida salarial del 9 %, el respeto al pago íntegro de las bajas por enfermedad y una mayor flexibilidad para disfrutar de las vacaciones.

Como consecuencia de la movilización en Getafe, las demás fábricas de Airbus en España (situadas en Sevilla, Cádiz y Albacete) comenzaron a sumarse al movimiento, organizando asambleas y votando a mano alzada la convocatoria de huelga. Illescas, la planta de la provincia de Toledo, fue la última en incorporarse. También se planteó la celebración de una manifestación estatal el 27 de julio, que reuniría a trabajadores de todos los centros.

El desenlace de la movilización dependerá de la capacidad de los trabajadores para dirigir el movimiento, tal y como han empezado a hacerlo en Getafe, y de mantener la unidad que ha permitido extender la huelga al conjunto de la empresa.

¡Viva la lucha de los trabajadores de Airbus!

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