4 de junio de 2026

Desde principios de abril, en Bolivia se extienden las movilizaciones populares. Las protestas comenzaron por la aprobación de una ley en el Senado, la Ley 1720, que abría las puertas a las grandes empresas para comprar y dejar sin tierras a los pequeños campesinos, en su mayoría indígenas. Cientos de indígenas comenzaron en ese momento una marcha hacia la capital, para exigir la eliminación de la ley.

Esta ola de movilizaciones pronto fue más allá y se ha extendido entre la población. Se suman multitud de protestas contra la crisis, que se ha agravado desde 2023. Las clases populares sufren el altísimo coste de la vida, la escasez o la mala calidad de la gasolina, que llega a romper los motores de los coches.

Han salido a protestar en una huelga indefinida agrupaciones de trabajadores industriales, de mineros, de campesinos, de profesores, etc. que piden aumentos del 30% del salario, una reforma agraria y la dimisión del presidente. Estos han tomado las calles: cortan multitud de carreteras impidiendo el paso de suministros a la capital, incluso impiden aterrizar aviones mandados desde Argentina para apoyar al gobierno.

La policía reprime duramente a los manifestantes, y el gobierno ya ha aprobado una ley que le permite movilizar al ejército y declarar el estado de excepción ante las protestas. En Bolivia como en todo el mundo, el mayor peligro para los que se enriquecen gracias a los trabajadores son nuestras luchas.

Y para nosotros, esta puede ser nuestra mayor inspiración, trabajadores como nosotros que en cualquier parte del mundo deciden pelear.

Posted in

Deja un comentario