4 de junio de 2026

Por muy acostumbrados que estemos a la corrupción de los políticos y empresarios, no deja de ser indignante. Y tanto más cuando estos listos lo hacen asociados al nombre del “socialismo”. Es verdad que se dice desde hace tiempo que el Partido Socialista Obrero Español debería quitarse la S y la O de sus siglas. Pero a veces, sobre todo frente a la derecha tan sumamente retrógrada y también corrupta que tenemos, intentan convencernos de que esa izquierda es el mal menor (porque “bien”, sabemos todos que no es una opción).

Muchas voces -la primera la del gobierno- se alzan denunciando que la investigación a Zapatero es una trama contra el gobierno y el PSOE. Pero más allá de si lo es o no; incluso si lo es, nos están enseñando qué clase de persona es el expresidente socialista. Ya en 2008 tuvo la oportunidad de retratarse, haciendo tragar la peor crisis de la historia reciente a los trabajadores.

Intentan hacernos creer que son de los nuestros, ganar nuestra confianza para hacer carrera, conseguir su puesto en el congreso y expandir sus negocios. Y con la inflación por las nubes y la vivienda imposible, es normal la rabia y la decepción de tantos que confían en un gobierno más progresista. Pero esta gente no puede estar más lejos de ser uno de nosotros ¿a qué trabajador le puede resultar familiar la imagen de las joyas guardadas en la caja fuerte de Zapatero?

Esto no es ni siquiera la punta del iceberg. Siempre que se habla de corrupción se tapa a los corruptores, a los empresarios, que quedan indemnes. Y si hay que hablar de corrupción, podemos empezar por el sistema capitalista, corrupto desde la raíz, que por el mero hecho de heredar, le da al patrón el poder de enriquecerse ejerciendo una dictadura permanente sobre la plantilla: decidir los minutos de descanso, si libramos el finde o no, si este mes cobramos las horas extra o no, si mañana nos quedamos sin trabajo y, al final, si comemos o nos toca ponernos a dieta.

Amancio Ortega o la familia Peugeot no necesitan cometer ninguna ilegalidad para enriquecerse robando el fruto de nuestro trabajo colectivo. ¿Por qué se condena la corrupción política pero la que nos aplasta a diario es aceptable? Es hora de deshacerse de estos parásitos de la sociedad, corruptos y corruptores.

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