27 de Febrero de 2026
Una vez más desde la izquierda del parlamento se oyen voces que llaman a la unidad o la reunificación de los partidos de izquierdas. Esta vez quien lleva la voz cantante es Gabriel Rufián, que se ha ganado cierto respeto entre la gente. Sus discursos en el parlamento señalan ciertas verdades, en un entorno de pura mentira y de basura política. La derecha es tan radicalmente retrógrada que hace más fácil a candidatos como Rufián ganarse simpatías.
Esta propuesta no es una invención nueva. La misma estrategia de juntar una izquierda fragmentada para hacer frente a la extrema derecha en las urnas. Una extrema derecha que, sin embargo, en cada barómetro electoral va ganando más apoyo.
Pero ¿de dónde sale este apoyo a la extrema derecha? No es una moda o algo traído por Trump. Estamos en una crisis profunda. Las condiciones de vida de los trabajadores están decayendo sin cesar y no hay perspectivas de mejorar. La izquierda hace tiempo que dejó de ser una opción de mejorar la vida del trabajador. Podemos no sirvió para mucho más que cosechar una nueva decepción de muchos de los que habían depositado sus esperanzas en ese nuevo partido. La frustración es general, y la extrema derecha en este escenario es una opción fácil.
Y lo peor de todo es cuando algunos partidos de la izquierda hablan de que quieren recuperar nuestra ilusión. ¿De ilusión se vive? ¿Acaso se pagan las facturas con ilusión? Nada más lejos: jugar con la ilusión de los trabajadores una y otra vez solo acumula decepciones.
Es entendible el miedo y el rechazo a la extrema derecha de una gran parte de nosotros, que vemos en gobiernos como el de Trump, de Milei, y en tantos más alrededor del mundo, un peligro mortal para los trabajadores. La extrema derecha ataca en sus discursos con especial fuerza a los migrantes. Pero ese es solo un primer escalón dentro del ataque a los trabajadores en su conjunto, como se ha demostrado por ejemplo en Argentina con la nueva reforma laboral que permite extender la jornada a 12 horas.
Pero no va a haber un salvador supremo contra la extrema derecha y la crisis que hace que crezcan estas ideas. Por qué confiar en quien desde arriba nos promete soluciones, si nadie nunca nos ha regalado nada. Si alguien ha demostrado ser capaz de plantar cara a la extrema derecha ha sido la clase obrera organizada. Si en el año 36 el golpe de Estado no triunfó y necesitó de 3 años de guerra fue gracias a los obreros que en cada ciudad tomaron las armas, fueron a los cuarteles a por los militares, y formaron sus propias milicias.
Solo nosotros mismos podemos salvarnos. Por ello, hace falta que los trabajadores se agrupen, que podamos poner nuestras ideas en común, discutir y organizarnos. Tenemos ejemplos actuales de esto: en Minneapolis se ha podido limitar de cierta manera la acción del ICE gracias a la unión y la lucha de la población. Este es el camino a seguir.
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