11 de febrero 2026
Solo llevamos un mes en 2026 y ya estamos presenciando una escalada de las tensiones políticas, económicas y bélicas en el mundo.
El 3 de enero el gobierno de EEUU ordenó el bombardeo sobre Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. Este ataque, en las mismas palabras de Trump, tenía el objetivo de controlar el país, sobre todo, la explotación del petróleo. A día de hoy EEUU está generando beneficios del petróleo venezolano por valor de 500 millones de dólares.
Trump aprovechó para amenazar también a Colombia y Cuba. Conocemos también las ansias de dominar Groenlandia. Estos días se está negociando con Irán, bajo la amenaza de una intervención armada. Y mientras, comienzan a ejecutar ya su nuevo gobierno de directorio sobre la Gaza derrotada, asolada y aún bombardeada.
Podremos pensar que Trump y compañía están locos, lo parecen. Pero no es más que una locura que corresponde a esta clase social degenerada que se aferra al poder desde hace ya demasiado tiempo y cada vez está más podrida.
Los capitalistas estadounidenses se comportan como gangsters, hacen uso de su potente Estado para defender sus intereses por encima del resto de capitalistas del mundo, ya sea imponiendo aranceles o con las armas.
Los capitalistas españoles y europeos siempre les acompañan en su rastro de destrucción para participar del botín dentro de lo que se les permita, como ahora está participando Repsol del petróleo de Venezuela. Y si hay un discurso institucional que se oponga de alguna manera a Trump en Europa, es solo para defender sus propias parcelas de dominación. En el fondo no son más que berrinches que le hacen a papá cuando este les castiga.
Aunque se quejen, no les va nada mal. El IBEX 35 ha batido récords históricos, y el Santander acaba de lograr beneficios inauditos en el recorrido de la banca española.
Al menos así podemos entender el motivo de nuestras privaciones: la falta de acceso a la vivienda, la inflación y los salarios tan bajos. No importa la nacionalidad, en todos los países los trabajadores vivimos con carencias para enriquecer a los capitalistas del mundo.
Si queremos saber algunos nombres de esta clase dominante y sus colaboradores podemos consultar la lista Epstein. Nos venden a los capitalistas como personas superiores, con grandes cualidades que les han llevado a la posición que ocupan en la sociedad…pero no son más que unos explotadores, además de degenerados violadores y pederastas. Igual que tienen impunidad para disponer de los pobres a su antojo para sus empresas, no es de extrañar que hagan lo mismo fuera.
Las leyes y la moralidad son solo para nosotros los pobres. Un invento para mantenernos explotados y sumisos. Pero a todo cerdo le llega su san martín. Ya es hora de que los trabajadores arranquen a esta calaña de una vez por todas del poder, como hicieron los rusos en 1917.
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