• luchaobrera2016@gmail.com

UNA GUERRA POR EL PETRÓLEO EN LA PATRIA GRANDE.

UNA GUERRA POR EL PETRÓLEO EN LA PATRIA GRANDE.

La Guerra del Chaco 1932-1935.

Por José María Marchetto

Desde el ataque a Irak en 1991 y su posterior invasión en 2003, a cargo ambas de la OTAN, siguiendo con Libia y ahora con Siria, el imperialismo ha considerado necesario empezar guerras e invasiones según sus planes geopolíticos y de suministro de petróleo para sus países.

Cuando están por cumplirse 82 años del fin de la Guerra del Chaco, un 27 de abril, es bueno recordar las causas que provocaron esa masacre entre pueblos hermanos organizada por los mismos verdugos y saqueadores de los pueblos árabes en Medio Oriente.

Entre 1927 y 1928 técnicos norteamericanos de la Standart Oil con sede en Nueva Jersey, descubrieron petróleo en la zona occidental del Chaco, en las estribaciones andinas, zona limítrofe en litigio entre Paraguay y Bolivia. Se sospechaba que los yacimientos se extendían hacia el este, dentro de territorio paraguayo, donde los derechos de exportación eran propiedad de la Royal Dutch Shell, compañía angloholandesa. Como Bolivia no contaba con salida al mar, desde la Guerra del Guano en el siglo XIX, la única manera de exportar petróleo sería a través de Argentina.

De allí que ambas compañías reclamaran sus derechos de saqueo y empujaran a través de sus cancillerías y embajadas a ambas naciones hermanas de la Patria Grande a entrar en guerra para decidir qué país, mejor dicho que gran monopolio extranjero de los dos en pugna, se quedaría con la explotación del petróleo encontrado.

Asi fue como desde 1928 comenzaron los choques fronterizos, escaramuzas y combates de escasa relevancia, pero que demostraban la rapacidad homicida de las empresas imperialistas y su capacidad para influir en los gobiernos suramericanos. La lucha se generalizó en 1932, si bien la declaración formal de guerra está fechada el 10 de mayo de 1933. Las tropas de ambos ejércitos también fueron comandadas por europeos. Los imperialistas no confiaban en la pericia técnica de los oficiales nativos. El alemán Kunt, dirigió a las tropas bolivianas y el francés Foch a las paraguayas. La zona donde se combatió carecía de napas de agua, agregando la sed a las penurias propias de toda contienda. Se dice que alrededor de 50.000 bolivianos y 40.000 paraguayos murieron en esa tragedia orquestada por las plutocracias imperialistas del petróleo. (1)

Después de desangrar a dos pueblos hermanos y endeudarlos por la compra de armas y equipos, también adquiridos a EEUU y Gran Bretaña, países organizadores de la carnicería, se reunió una Conferencia de Paz organizada por los genocidas colonialistas para demarcar la frontera definitiva.

Es muy ilustrativo al respecto, el cínico relato que el mismo Spruille Braden, embajador norteamericano, hace de su reunión con el Coronel Busch, mandatario boliviano. ” Mientras discutíamos los límites, le enseñé a Busch varios mapas del Chaco…todos malos e incompletos. Finalmente, le dije: Usaremos el mejor mapar que disponemos, y saqué de mi cartera un mapa de Bolivia secreto y numerado por el Estado mayor. Los ojos del presidente se abrieron como platos. Sonriendo le dije: Sr Presidente, no se sorprenda que tenga este mapa. Por supuesto fue robado de su

Estado mayor, pero no por mi persona, se lo arrebaté a los argentinos. Esto era literalmente cierto. Este mapa resultó ser el mejor auxiliar durante esa noche”. (2)

Lo más probable es que el Servicio Secreto Británico. que apoyaba al Paraguay y, obviamente, a la Shell hubiese robado del Estado mayor boliviano ese mapa y lo traspasara a la Argentina proinglesa y proparaguaya. Por su parte, el espionaje norteamericano (Standart Oil) lo robó al Ejército argentino, según la confesión del embajador Braden.

Como vemos a Braden y a los imperialistas no les falta impunidad e insolencia para humillar a nuestros pueblos.

JLM, LO. España.


(1) Pueden leerse en “Hijo de hombre” del paraguayo  Roa Bastos y en “Sangre de mestizos, la Guerra del Chaco” del boliviano Augusto Céspedes, la tragedia vivida por los combatientes de ese conflicto.
(2) Citado en “El Informe Franks”, en el  prólogo de Jorge Abelardo Ramos, este diálogo entre Braden y el Presidente de Bolivia. (editorial del Mar Dulce, 1985)

admin

Deja tu mensaje

A %d blogueros les gusta esto: